¿Qué es el liderazgo situacional?

Puede ser una opción para gestionar el crecimiento de las empresas, pues no solo permite alcanzar los objetivos, también forma nuevos líderes.

Empresas, hospitales, escuelas y familias pueden usar el liderazgo situacional. Éste se define como un estilo de mando dinámico y mutable que toma en consideración las habilidades de sus empleados para ejercer una forma específica de mando.

Lo clave son cuatro estilos de liderazgo que van a empatarse con el tipo de madurez que tienen los integrantes de un equipo, comenta la psicóloga Diana Buzo Zarzosa, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Características del liderazgo situacional

Estos tipos de liderazgo que ejercerá el dirigente van de la mano de la madurez que tienen los integrantes del equipo para realizar una tarea.

La madurez de cada integrante del equipo será determinada por sus habilidades blandas (soft skills), que son aquellas destrezas que están relacionadas más a la forma de ser del individuo y su mentalidad, por ejemplo: la creatividad, el manejo eficaz de la presión o su gran capacidad para escuchar y comunicar.

También intervienen en este análisis, las habilidades duras de las personas, que son aquellas competencias que aprendimos en nuestro periodo de formación profesional como, desarrollo de software, administración, es decir, todo lo que se puede aprender y certificar.

“Con ello se promedia la madurez de un miembro para realizar una tarea. Tal vez los promedios no sean exactos a los que necesitas, pero vas a tomar los que más se acerquen”

Ser un buen líder significa usar bien el poder que tu equipo de trabajo te confía para alcanzar los objetivos. Un líder influye de forma positiva y asertiva al equipo que tiene a cargo, y encamina los esfuerzos para alcanzar la meta propuesta desde el inicio.

¿Qué necesitamos para ejercer el liderazgo situacional?

Ejercer el liderazgo situacional requiere de una gran capacidad de observación por parte del líder para conocer a su equipo y sus habilidades.

Pues las cuatro formas de liderazgo se van a empatar con los cuatro tipos de madurez de tu equipo.

En la pandemia todos vivimos situaciones donde debíamos adaptarnos a formatos digitales que podrían clasificarse dentro de estos cuatro tipos de madurez.

Cabe señalar que esta madurez se define por tarea, por lo que, tal vez no tengamos el mismo nivel de madurez siempre.

Por ejemplo: Un profesor puede ser muy capaz de dar su clase, sin embargo, no tiene muchas habilidades para enseñar a distancia.

Entonces, “hay que darle las herramientas que requiere para que él (o ella) se sienta seguro de ejercer la tarea que debe realizar”, recomienda Diana Buzo.

¿Qué tipo de líder necesitas ser para cumplir los objetivos de la empresa o proyecto?

Por ejemplo, una concesionaría debe vender 50 autos al mes por lo que un buen líder reconocerá que el integrante con menos experiencia podrá vender dos y el más experto venderá 15. Repartiendo el resto entre los otros vendedores.

En ese momento el líder debe preguntarse: “¿Qué tipo de guía necesita ser para que cada uno de los individuos de su equipo cumpla sus tareas?”

En este sentido, trazará una serie de tareas a cumplir, alineadas con los objetivos generales, y analizará las habilidades de sus seguidores para realizar la tarea. Contemplando también, los objetivos individuales.

Algunos de los cambios que se han observado entre quienes aplican este estilo de liderazgo es el dinamismo de las mismas personas que integran un equipo, pues habrá integrantes que pueden transitar por los distintos niveles de madurez.

De pronto, se puede ver que aquel individuo que se mostraba muy proactivo y no necesitaba una guía; para otra tarea, puede tener una madurez de tipo uno. En donde no puede ni quiere realizar la tarea.

En esos casos “es muy importante estar atentos como líderes para ir adaptando nuestras estrategias con nuestro equipo”, señala la académica de la UNAM.

Otro de los resultados de este tipo de liderazgo situacional es que crea nuevos líderes, en sí, ese es el objetivo de esta teoría en particular. Por lo que puede ser importante para aquellas pequeñas y medianas empresas que quieren expandirse, comenta la psicóloga.

Mejores ambientes de trabajo

El liderazgo situacional se plantea también como una estrategia para crear mejores ambientes de trabajo.

En años recientes, los ambientes competitivos, con un clima de hostilidad y conflictos interpersonales, ya sea con los jefes o los compañeros de trabajo, son algunos de los factores que han incrementado el estrés en los centros de trabajo, advierte Rodolfo Nava Hernández, coordinador de Salud en el Trabajo de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Aunque el estrés no se reconoce como una enfermedad del trabajo, existe una gran cantidad de problemas de salud derivados de éste.

De hecho, el estrés puede conllevar a una infinidad de problemas como gastritis, úlceras gástricas, colitis nerviosa, diarrea, migraña, infartos o problemas sexuales.

Incluso podemos convertirnos en personas agresivas o con conductas antisociales hacia la familia, compañeros de trabajo y vecinos, opina Rodolfo Nava.

El estrés también nos puede llevar a algunas adicciones, desde lo más sencillo como tomar refresco, café, fumar, beber alcohol, hasta consumir drogas prohibidas, que desde luego van a generar disfunciones en las relaciones familiares.

“Cuando las personas afrontan una gran carga de estrés no pueden recuperase ni siquiera durmiendo el fin de semana. Se trata de una fatiga crónica que puede ir acompañada de dolores de cabeza frecuentes, mareos, sudoración en manos, entre otros”, advierte el médico.

También, la falta de participación en la toma de decisiones, así como de incentivos monetarios o, aunque sea una palmada en la espalda, conjugadas con un mal estilo de mando del jefe inmediato conlleva a una falta de motivación por el trabajo y aun cuando se trabaja con mucho entusiasmo, pero se tiene poca o nula posibilidad de asenso o desarrollo profesional, el estrés puede incrementar y dar lugar a otros problemas de salud.

“Los problemas de no reconocer los factores de riesgo psicosociales como los que acabamos de mencionar, es que la problemática crece”, comenta el coordinador de Salud en el Trabajo.

¿Qué dice la ley?

De hecho, de las 161 enfermedades enlistadas por la Ley Federal del Trabajo no aparece ningún padecimiento generado por estrés, excepto la neurosis, pero hay solo dos disciplinas que pueden reportarla: los pilotos aviadores y las operadoras de teléfonos

Actualmente, ya se mencionan factores de riego psicosocial en el Reglamento Federal de Seguridad y Salud en el Trabajo publicado en 2014 y a partir de este artículo, se publica en el 2018 la norma oficial mexicana 035 sobre los factores de riesgo psicosociales del trabajo.

“Esto quiere decir que existen ya una serie de obligaciones del patrón que se tienen que llevar a cabo en su centro de trabajo, ya sean públicos, estatales o privados, para evitar que los trabajadores estén expuestos a factores de riesgo psicosocial”

Lo publicado en 2018 es un avance, pero la lista de enfermedades que contempla la Ley Federal del Trabajo de 1970 necesita actualizarse, pues en los años recientes tenemos nuevos desafíos laborales.

“No solo factores de riesgo psicosociales, sino, biológicos y hasta químicos, pues hoy existen en la industria elementos químicos que no existían hace 50 años”.

El investigador dice que existe una nueva tabla de enfermedades de trabajo que contempla los factores de riesgo psicosocial realizada hace 10 años y revisada hace tres por un grupo de especialistas.

Esta tabla fue entregada a la Secretaría del Trabajo como una propuesta para actualizar la tabla de enfermedades de 1970, sin embargo, volvió a ser ignorada, pues tres años después aún no se tiene respuesta.

Rodolfo Nava recuerda que crear mejores condiciones de trabajo para los trabajadores es la obligación de cualquier patrón y está plasmado en la Constitución, en el artículo 123, apartado A, fracción 14. Ahí dice que los patrones son los responsables de los accidentes y las enfermedades que le ocurre a sus trabajadores.

“También debemos tomar en cuenta que los trabajadores sanos son más productivos y esto incluye el apoyo psicosocial que pueden brindar”, concluye.